Festivalul Internațional de Poezie București

Târgul Național al Cărții de Poezie

 13 - 17 mai, 2015. Video 2015

„YO ES OTRO” Yolanda Castaño

Yolanda_CastañoFragmentul redat aici aparține poetei Yolanda Castaño și a apărut în YO ES OTRO. Autorretratos de la nueva poesía, DVD, 2001. Mai jos aveți originalul și traducerea în engleză. Ambele texte sunt preluate de pe website-ul autoarei, www.yolandacastano.com 

Pero yo, hija de mis hijas, he de desmantelar a golpe de deslumbramientos esta aciaga militancia de una yolanda emigrante de mí. Yo, la soberana estéril, la por desgracia egoísta. Debo tasar la dosis exacta de memoria y olvido. Así mi visión de la vereda es un rostro desde atrás. Todas las oscuras raigambres que se nacen en mí. No hay dirección que no me contenga, raza que no en mí se comience y filas de dígitos extendiendo para mí sus dedos ferales. Lo que interesa son mis pasos. Como un bosque de símbolos del que mi ignorancia es significativa. Mucho dejarse la piel pero yo no quise aprender a llegar. Jardín exiguo, viento cerrado de manos, infinita cuadrícula. Renuncio al lugar del aliento. Quiero aprender a salir.

Hace tiempo que un animal vive nutriéndose del olvido. Pero yo soy la ventrílocua, yo, la tirana loca, la analfabeta. Con el magnífico libro de las venturas agazapado en la vulva. La que no comprendió nada pero lo sintió todo. Soy la ventrílocua, la que corre cantando por los corredores de plomo, con voz de pizarra. Y abortar fue un deber, una grave necesidad, un desafío. Para cuando el pálido manto de mi memoria se va cubriendo de esta piel que yo seré. Que todas las noches con devoción escribo arrebatadoras cartas de amor y en las madrugadas panegíricos a esta yolanda mezquina, que sabe venderse, y conoce el final.

Soy yo en la cripta y mi nombre dentro dibujado de tiza. Habitaciones concéntricas. Que mi inteligencia no compre mi sentido. El tacto, el privilegio, las ganas de tirarse. Ni tampoco mi cabeza será esclava de mi orgullo. Yolanda la soldada, la comerciante. Porque yo soy la que ni aguarda. Soy el auriga del ardiente carro. La egoísta porque está sola. Que tanta calamidad me satisface, porque mi belleza fundará dinastías. Y entonces será ir con una minuciosidad de devota recogiendo esos minúsculos y dichosos pedacitos de espejo roto que yo soy. Yolanda me hará un hogar paupérrimo entre sus brazos de mundo y así aprenderé la inenarrable alegría de tener casa.

Y entonces vendrá ese postrímero adviento y la verbA se hará carne. Y diré: “Yo soy la de la única estirpe de Adnaloy, la que extenderá sus dedos flamígeros sobre el horizonte, la que bajará y después se despojará de su manto y vestirá un sayal, y luego se reclinará y dará de comer su corazón a las bestias”.

But I, daughter of my daughters, I must dismantle shock by shock this sinister militancy of a Yolanda emigrant of me. Me, the sterilely queen, the unfortunately egoist. I must appraise the exact dose of memory and oblivion. So my vision of the path is a face from behind. All the dark roots that breed in me. There is no direction that does not contain me, race that does not begin in me and lines of numbers spreading at me their feral fingers. What’s of interest are my steps. Like a forest of symbols of which my ignorance is significant. So much endeavour, but I didn’t wanted to learn to arrive. Meagre garden, locked wind of hands, infinite squared pattern. I reject the place of breath. I want to learn to get out.

It’s been a while since an animal has been living off oblivion. But I am the ventriloquist, me, the mad tyrant, the illiterate. With the great book of ventures hidden in my vagina. The one who did not understand anything but felt everything. I am the ventriloquist, the one who runs along the lead corridors while singing, with a blackboard voice. And to abort was a duty, a deep necessity, a challenge. For when the pale headdress of my memory is covered by the skin that I will become. Because every night with devotion I write enrapturing love letters and panegyrics at dawn for this mean Yolanda, who knows how to sell herself and who also knows the end.

It is me in the crypt with my name inside, drawn in chalk. Concentric rooms. Don’t let my intelligence buy my sense. The touch, the privilege, the feel like jumping. Neither my head will be slave to my pride. Yolanda the soldier, the merchant. Because I am the one who doesn’t even wait. I am the charioteer of the burning cart. The egoist because she is alone. That’s why such great calamity satisfies me, because my beauty will found dinastys. And then I will go with the meticulousness of a devotee and recollect those tiny and blissful pieces of broken mirror that I am. Yolanda will make me the poorest home into her arms of the world and that way I will learn the unexplainable joy of having a home.

And then that last advent will come and the Verb will become flesh, and I will say: “I am that of the one lineage of Adnaloy, the one who will spread her flammigerous fingers over the horizon, the one who will come down and strip of her headdress to don a smock, and will then recline and feed the beasts with her own heart”.


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